Familias de personas desaparecidas denuncian omisión e indolencia de autoridades en jornada de 12 horas en la Glorieta de las y los Desaparecidos
Por Alejandro Meléndez
Por Alejandro Meléndez
Periodistas Unidos. Ciudad de México. 30 de agosto de 2026.- En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, familiares de personas desaparecidas, colectivos de búsqueda y organizaciones de derechos humanos ocuparon este domingo la Glorieta de las y los Desaparecidos, en Paseo de la Reforma, para una jornada de más de 12 horas bajo la consigna “Hagámosles visibles”.
El espacio, también conocido como Glorieta del Ahuehuete, se convirtió otra vez en memorial vivo: misa ecuménica, pega masiva de fichas de búsqueda —alrededor de 2 mil 300, según los organizadores—, exposiciones, foros, talleres, música y danza. El acto ocurre en medio de una disputa persistente con el Gobierno de la Ciudad de México por el reconocimiento y el uso de ese punto como sitio de memoria.
En entrevistas realizadas en el lugar, las familias insistieron en que la búsqueda la hacen ellas y que las fiscalías no siguen las pistas que ellas mismas entregan.
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“Claro que existe y la vivimos a diario”
Jorge Verástegui González, quien busca a su hermano Antonio y a su sobrino Antonio de Jesús Verástegui Escobedo —desaparecidos en Parras, Coahuila, el 24 de enero de 2009—, se presentó ante la cámara y resumió años de recorrido sin resultados:
“Yo busco a mi hermano Antonio y a mi sobrino Antonio de Jesús Verástegui Escobedo en el suelo desaparecido. Le hemos buscado por todos lados, hemos buscado en búsqueda y nada, no sabemos nada”.
Angélica Montelongo Saldívar, que busca a su esposo desaparecido el 9 de junio de 2021 en Morelos, señaló lo que, a su juicio, más duele a las familias:
“La parte más fuerte, yo creo que no para mí, para todos los familiares de los desaparecidos, es de que nuestra jefa de todo México, nuestra presidenta, diga que la desaparición no existe. Claro que existe y la vivimos pues a diario. Eso yo creo que es lo más fuerte, que digan que no existe la desaparición, claro que existe. Eso es lo más fuerte y aparte pues la omisión de las autoridades, o sea que hacen que trabajan y pues no hacen nada”.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido en distintos momentos que en México “no hay desaparición forzada desde el Estado” y que el fenómeno está vinculado sobre todo a la delincuencia organizada. Las familias reunidas este domingo interpretan ese discurso como una negación de lo que viven cada día.
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Pistas que las familias entregan y las autoridades no siguen
Eduardo Ramírez busca a su hermano Ángel Gerardo Ramírez Chaufó, desaparecido el 29 de noviembre de 2019 en la Ciudad de México junto con otros compañeros. Relató que, al inicio, pidieron a la Fiscalía cateos en sitios concretos y acceso a cámaras del C5 y del Metrobús.
“Al principio le decíamos a la Fiscalía que buscara o hiciera cateos en tal lugar, donde asumimos que probablemente pudieron haber ocurrido los hechos y no se hicieron. Pedimos cámaras, tanto del C5 como del Metrobús, del Metrobús nada más nos entregaron dos cámaras y las otras pues decían que no servían. Desde el C5 nada más servían como dos y las que servían pues se veían muy borrosas. La única pista que tuvimos certera (…) fue una cámara de una pizzería”.
“Yo creo que el no seguir esta línea de investigación desde un principio hace la diferencia entre encontrar a nuestras familias desde el primer día o 15 años”.
Otra familia busca a Roberto Carlos Medina Banda, desaparecido el 29 de septiembre de 2021. Relataron que presentaron denuncia, entregaron nombres de las últimas personas que lo vieron, ubicaciones y material de cámaras cercanas a los dos días de la desaparición.
“La verdad es que nosotros hicimos la denuncia en la Fiscalía, no hicieron nada, hasta ahorita no han hecho nada de buscarlos. Se supone que nosotros damos como a las personas que nos vieron por última vez y los tenemos ubicados (…) Yo puedo verlos todos los días pero ellos no los encuentran. A los dos días yo empecé a moverme, busqué cámaras, saqué fotos, ubicaciones, yo las entregué. Y nunca hicieron nada hasta que como a los dos años empezaron a querer ver cámaras (…) se supone que las cámaras se borran por tiempo. Entonces ya no encontraron nada”.

“Su inacción y muchas veces su indolencia”
Mayetzin Velasco, del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh), que acompañó las actividades, sintetizó lo que la organización escucha de manera reiterada:
“De todo lo que hemos acompañado en el Centro Pro, creemos que lo que más hemos escuchado de las familias en cuanto a su relación con las autoridades de investigación [es] el seguimiento a las búsquedas que ellas realizan. Ellas van a campo, ellas van y consiguen a los testigos y cuando llegan a las fiscalías y cuando llegan a los procesos con autoridades, pues detienen, no hay voluntad, no se les entregan las informaciones que necesitan, no se identifican de manera adecuada. Su inacción y muchas veces su indolencia es lo que más escuchamos”.
Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, en México hay más de 132 mil personas en calidad de desaparecidas y no localizadas. Colectivos y organizaciones que participaron en la jornada hablaron de más de 135 mil. El gobierno federal ha insistido en que una parte de los registros corresponde a personas con actividad posterior o con datos insuficientes; las familias rechazan que eso se traduzca en dejar de buscar.
La Glorieta de las y los Desaparecidos se ha convertido, desde 2022, en un antimonumento ciudadano. Las familias denuncian que las vallas impuestas por el gobierno capitalino y la falta de reconocimiento oficial del espacio forman parte de una “política del olvido”. Este 30 de agosto volvieron a cubrir esas mismas vallas con rostros y nombres.
El mensaje que se escuchó a lo largo de la jornada fue el mismo: no buscan cifras. Buscan personas. Y piden que las autoridades dejen de administrar la crisis y asuman la búsqueda que hoy recae, de facto, en las propias familias.